miércoles, 23 de mayo de 2012

Grandes Batallas de la historia: La batalla de Queronea



La batalla de Queronea se cree que se libró alrededor del 2 de agosto de 338 a.C.  cerca de la ciudad griega de Queronea, en Beocia, entre las fuerzas de Filipo II de Macedonia y una alianza de polis griegas compuesta principalmente por Atenas y Tebas. La batalla fue la culminación de la campaña griega de Filipo II (339-338 a. C.) y acabó en una victoria decisiva de los macedonios. Los comandantes y ejércitos enfrentados fueron:

 Por parte de Macedonia
  • El rey Felipe II
  • Alejandro Magno
  • aprox. 32.000 hombres
Alianza polis griegas
  • Cares de Atenas
  • Lysicles de Atenas
  • Teágenes de Beocia
  • aprox. 35.000 hombres

Batalla de Queronea Descripción: 

 

En la formación para la batalla, los atenienses ocuparon la izquierda, mientras que los tebanos estaban a la derecha. La caballería vigilaba cada flanco.
A raíz de los asedios fallidos de Perinto y Bizancio en 340 y 339 aC, el rey Filipo II de Macedonia encontró que su influencia sobre las ciudades-estado griegas menguaba. En un esfuerzo por reafirmar la supremacía de Macedonia, marchó hacia el sur en el año 338 aC con el objetivo de ponerlos en cintura.En la formación de su ejército, Filipo estuvo acompañado por contingentes aliados de Etolia, Tesalia, Epiro, Locride Epicnemidian y Fócida del Norte. Sus tropas avanzaban fácilmentey al conseguir  la ciudad de Elateia que controlaba los pasos de montaña hacia el sur,  los mensajeros alertaron a Atenas de la amenaza que se aproximaba. Para aumentar  su ejército, los ciudadanos de Atenas enviaron a Demóstenes a pedir ayuda a los beocios en Tebas. A pesar de las hostilidades del pasado y la mala voluntad entre las dos ciudades, Demóstenes fue capaz de convencer a los beocios que el peligro planteado por Filipo era una amenaza para toda Grecia. Aunque Filipo también trató de atraer a los beocios, optaron por unirse a los atenienses. Con la combinación de sus fuerzas, asumieron una posición cerca de Queronea en Beocia.



El Batallón Sagrado de Tebas
Al acercarse a la posición del enemigo el 2 de agosto, Filipo desplegó su ejército, .El flanco derecho y centro del ejército macedonio lo conformaban la falange y los aliados (griegos afines) al mando de Filipo y Parmenio. El flanco izquierdo lo mandaba su hijo Alejandro y su caballería de hetairoi. En el ejército griego formaron los atenienses en el ala izquierda, y los tebanos el ala derecha con el Batallón Sagrado de Tebas en su extremo. Al frente de éstos se encontraba la caballería de compañeros de Alejandro. Filipo movió a su gente oponiéndose a los atenienses y después simuló una retirada. En el momento preciso se detuvo, giró y se enfrentó a los perseguidores atenienses por sorpresa. Mientras Filipo hacía esta maniobra, su hijo se lanzaba contra el batallón sagrado que tenía enfrente, venciéndoles y destruyendo el flanco derecho del ejército griego. Los atenienses huyeron y los tebanos fueron completamente derrotados.
La mayoría de las fuentes indican que Alejandro fue el primero en entrar en las líneas enemigas a la cabeza de sus hombres. Sus tropas desempeñaron un papel clave en romper la línea enemiga. Abrumados, el resto de los tebanos se vieron obligados a huir del campo.

Consecuencias: 

 

Como con la mayoría de las batallas en este período las bajas de Queronea no se conocen con certeza. Las fuentes indican que las pérdidas de Macedonia fueron altas, y que más de 1.000  atenienses fueron asesinados con otros 2.000 capturados. El Batallón Sagrado perdió 254 muertos, mientras que los restantes 46 fueron heridos y capturados. Mientras que la derrota había dañado las fuerzas de Atenas, en la práctica se había destruido el ejército tebano. Impresionado por la valentía del Batallón Sagrado, Filipo permitió la estatua de un león que se levanta en el lugar para conmemorar su sacrificio.
Con la victoria asegurada, Filipo envió a Alejandro a Atenas para negociar la paz. A cambio de la terminación de las hostilidades y la preservación de las ciudades que habían luchado contra él, Filipo exigió promesas de lealtad, así como el dinero y los hombres para su plan de invasión de Persia. Indefensas y sorprendidas por la generosidad de Filipo, Atenas y las ciudades-estado, rápidamente accedieron de acuerdo a sus términos. La victoria en Queronea efectivamente restableció la hegemonía macedonia en Grecia y llevó a la formación de la Liga de Corinto.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dragones de cuera II


Las luchas de los dragones de cuera con los indios eran constantes. Tribus como los apaches, navajos, comanches, utes, wichitas, yumas, pawnnee realizaban numerosas incursiones saqueando poblados y misiones. 
El entramado de presidios tenía su éxito como tapón, pero la extensión de terreno era muy grande y la distancia mucha entre un presidio y otro, además había que tener en cuenta el escaso número de efectivos con los que contaban estos presidios, unos cincuenta hombres.
Uno de esos enfrentamientos entre indios y dragones de cuera en 1720. Hasta Taos el puesto español más al norte, empezaron a llegar noticias de la penetración de tribus desconocidas, eran utes y comanches, pero más inquietante aún era que habían contactado con comerciantes franceses, los cuales les habían suministrado armas de fuego. Por si esto fuese poco se tenía constancia de que los franceses se iban adentrando poco a poco en Nuevo México.

 La respuesta española no se hizo esperar y se ordenó establecer un presidio en el asentamiento apache de El Cuartelejo y lanzar una expedición en busca de asentamientos franceses.
Al mando de Pedro Villasur se formó un grupo de 45 dragones de cuera y 60 indios pueblo auxiliares, adentrándose hacia el norte. La expedición partió de Santa Fe y tras recorrer 800 kilómetros llegó a territorio pawnee y ute, viendo que eran hostiles retrocedió y acampó en un prado cercano al actual Columbus-Nebraska, es decir habían llegado al centro geográfico de los actuales Estados Unidos.
El 14 de agosto de 1720 los pawnee acompañados por soldados franceses atacaron a los españoles, Pedro Villasur resultó muerto en los primeros momentos, los soldados españoles formaron un círculo alrededor. La batalla duró unos pocos minutos resultando muertos 35 españoles y 11 indios pueblo a pesar de estar acampados aparte de los españoles.
7 soldados españoles y 45 indios pueblo consiguieron escapar llegando a Santa Fe el 6 de septiembre. Según el testimonio de éstos un artista anónimo dibujó una escena de la batalla en unas pieles de búfalo.


Una de las tribus más belicosas y que más problemas presentaron a los españoles fueron los comanches. En 1719 realizaron su primera incursión para capturar caballos en Nuevo México. La respuesta no se hizo esperar por parte de los españoles y durante semanas los dragones de cuera persiguieron a las bandas de comanches y utes que se habían unido a la incursiones, pero sin obtener grandes resultados.
Para los comanches la enemistad con los españoles era beneficiosa, pues les permitía obtener por la vía del saqueo una gran cantidad de productos. En los años sesenta del siglo XVIII la guerra se había convertido en endémica y enfrentaba a españoles contra comanches y wichitas, a españoles contra apaches lipan y estos a su vez contra los comanches.

Pero el gran problema fue la llegada de los franceses que suministraban a los indios de armas de fuego. Armados con rifles y fusiles franceses los comanches, empezaron a lanzar incursiones devastadoras  a partir de 1746. Las respuestas a los ataques de los españoles eran inmediatas pero no tenían mucho éxito hasta el 1774, año en el que una fuerza combinada de dragones, milicianos e indios pueblo, destruyó un campamento comanche haciendo un centenar de prisioneros.
Pero la fecha clave llegaría en 1779, año en el que Juan Bautista Anza lanzó una campaña destinada a terminar con esa amenaza. Anza era consciente de que para vencer a los comanches había que actuar como ellos, atacar en pequeños grupos por sorpresa, evitar grandes columnas de tropas fáciles de divisar a distancia por los comanches.
El 15 de agosto partiría Anza de Santa Fe rumbo a Taos. Llevaba 600 hombres, de los cuales 150 eran dragones de cuera, a los que se unieron 200 indios apaches y yutes.

Los dragones de cuera fueron la vanguardia de este contingente llevando el peso de los combates en todo momento. Ocultándose  por el día, marchando de noche, con los cascos de los caballos forrados para no hacer ruido encontraron el campamento de Cuerno Verde, atacando el 31 de agosto. Cuerno Verde logró escapar dirección Taos. Anza se lanzó en su persecución hasta que el 3 de septiembre se produce la que es conocida como la batalla de Cuerno Verde en la que las tropas españolas dieron muerte al jefe Cuerno Verde, su hijo y cuatro jefes más comanches.

Este triunfo tuvo una gran repercusión entre todas las tribus indias, los navajos pidieron la paz de inmediato, al igual que los comanches, los utes. Los comanches no volverían a atacar el Nuevo México español durante décadas. El comercio con los comanches quedó establecido a través de los comancheros, facilitándoles armas de fuego y todo tipo de objetos a los indios.



BIBLIOGRAFÍA.

MARTÍNEZ LÁINEZ, Fernado, CANALES TORRES, Carlos:  Banderas lejana, Edaf, Madrid, 2009.
GARCÍA BLANCO, Javier. Juan Bautista Anza: un vasco a la “conquista”  de California, en Historia de Iberia Vieja, nº 75, 2011, pp. 20-26.

ENLACES DE INTERÉS.

Para saber más sobre California en el periodo español (en inglés)


Sobre Juan Bautista Anza
http://anza.uoregon.edu/   (en inglés) se puede ver el diario de la expedición

Sobre la expedición de Villasur



NOVELA

VÁZQUEZ, Alber: Resiste Tucson. Inédita, Madrid, 2010.




jueves, 20 de octubre de 2011

Dragones de Cuera

Nos encontramos tal vez ante una de las unidades menos conocidas del ejercito español, el dragón de cuera.

Su origen se remonta al s. XVI, fecha en la que la Corona española crea una línea de puestos fortificados, llamados presidios, construidos al norte de la ciudad de México en 1570, para contener las incursiones de los indios chichimecas. Dos siglos más tarde la línea de presidios, llegó a lo que hoy es el suroeste de Estados Unidos y se extendió desde Texas hasta California.

Estos presidios eran fortificaciones construidas de piedra y adobe, generalmente de forma cuadrada, con bastiones salientes o torres en esquinas opuestas, donde se colocaban cañones, estas construcciones guarecían a los habitantes de los presidios de los ataques de los indios bárbaros.

Los dragones de cuera o soldados de cuera eran una fuerza única que se distinguían de las tropas regulares españolas teniendo su propio reglamento. Las tropas se regían por los reglamentos de 1729 y 1772, en ellos se regulaba su uniforme, armamento, etc.

Se denominaban dragones de cuera, por la protección que les cubrían, consistía en un abrigo largo que llegaba hasta las rodillas, ya en el s. XVIII y XIX se acortaría llegando sólo a la cintura. El abrigo se componía de varias capas de piel de gamo unidas por los bordes por una costura y sujeta al cuerpo mediante correas, resistente a las flechas de los indios.

Además para su protección podían llevar una adarga, escudo que consistía en dos óvalos superpuestos.También podían llevar una rodela de forma circular, los dos en piel y resistentes a flechas y golpes.

El armamento consistía en una escopeta calibre 69, dos pistolas del mismo calibre, espada ancha, una daga y una lanza. Además cada dragón debía de contar con seis caballos y una mula.

Un presidio contaba normalmente con un capitán, un teniente, un alférez, un capellán, uno o dos sargentos, dos cabos y unos cuarenta soldados, además de contar con indios exploradores.

La composición era parte de españoles nacidos en América, mestizos, mulatos y el resto indios. Sólo los altos mandos eran europeos, no solo españoles, sino también irlandeses, valones e italianos.

Este tipo de unidades no se vieron envueltas en grandes batallas en las que se mueven un gran número de tropas, de hecho nunca pasaron de 200 hombres en las acciones conjuntas, número que se consideraba el volumen de tropa máximo para operar con eficacia. Estos soldados se enfrentaron a los apaches, comanches y otras tribus indias, además de franceses, ingleses, rusos, norteamericanos y también a los insurgentes mejicanos. En el siguiente post, vamos a recordar algún episodios en los que se vieron envueltos los dragones de cuera...

sábado, 9 de octubre de 2010

El HMS Starling y la guerra submarina


El HMS Starling demostró ser un implacable adversario de las "manadas de lobos" de submarinos alemanes durante la Batalla del Atlántico.

El Starling comenzó a navegar como el barco nº 11701 construido en los astilleros de Fairfield, Clydeside. Era una "corbeta" o navío de escolta de tarea general, de la clase Black Swan, de un pedido de 10 barcos con arreglo al programa de guerra suplementario de 1940. Estos pequeños barcos resistentes se habían desarrollado antes de la guerra y su diseño demostró una notable previsión: tenía tres dobles cañones antiaereos de 101,6 mm y un dispositivo "pom-pom" múltiple para lanzar cargas de profundidad, así como un sensor Asdic submarino. Si tenían un fallo era el de ser demasiado buenos. Eran demasiado complejos para la producción masiva y hubo que diseñar modelos más simples de fragatas para completar el número. El día de la victoria en mayo de 1945, el Starling tendría en su haber 16 submarinos hundidos, y la marca personal de su capitán, Frederick Walker, incluía otros 9 submarinos hundidos por barcos bajo su mando.

HMS Starling
Nacionalidad: Gran Bretaña
Dotación: 192 tripulantes
Dimensiones: 90 m. eslora; 11,7 m. manga; 2,7 m. calado
Peso: 1.350 toneladas.
Velocidad: 20 nudos
Armamento: 6 cañones de 102 mm. y 12 ametralladoras antiaéreas de 20 mm.



Acabando con el dominio total

Para finales de 1942, los submarinos alemanes habían hundido 3862 navíos mercantes con una pérdida de sólo 152 unidades propias. Al iniciar la guerra con 46 submarinos operacionales, el Almirante Dönitz había aumentado la fuerza hasta más de 600 submarinos, y la entrada de los EE.UU. en la guerra había aportado una rica cosecha de navíos de suministro sin escolta. En 1943, losa ataques "manadas de lobos" de Dönitz en el Atlántico,en los que unos 20 submarinos en superficie convergerían en un convoy de noche, se vieron cada vez más dificultados por un número de factores. La aviación americana y los navíos de escolta, equipados con radar y otro material buscador de objetivos, se desplegaban en patrullas intensivas sobre las zonas de caza de los submarinos, obligando a las flotillas de submarinos a sumergirse, donde su velocidad y flexibilidad operacional se reducían mucho. También, se estaban interceptando informes alemanes de espionaje, permitiendo a los convoyes hacer modificaciones tempranas en sus rutas para evitar las concentraciones de submarinos. Finalmente, el Atlantic Convoy Treaty de marzo de 1943 reunió a todos los mandos antisubmarinos aliados en un intento determinado para eliminar a los submarinos alemanes del Atlántico. El final de las operaciones atlánticas de Dönitz llegó con la creación de grupos de apoyo de caza y eliminación a finales de la primavera de 1943. La suerte había cambiado para los submarinos, la más temida por Churchill de las armas de Hitler.

Tácticas antisubmarinas

De todos los hombres dedicados al desarrollo de la guerra antisubmarina británica durante la segunda guerra mundial, ninguno hizo mayor aportación que el Capitán Frederick Walker.
No sólo fue el mayor destructor de submarinos, sino que también creó tácticas de mucho éxito que swe transmitieron a todos los jefes de escolta de la Royal Navy. Para finales de 1942, los submarinos habían aprendido a aprovechar la deficiencia del Asdic a corta distancia y a escapar de las explosiones de las cargas de profundidad mal apuntadas. Walker desarrolló el "ataque envolvente", en el que un navío a velocidad lenta con el Asdic realizaba un ataque normal mientras que otros dos se situaban con sus Asdic apagados, a 45 metros en cada haz. Los tres lanzaban entonces una amplia muestra de cargas que atrapaban al submarino de improviso. Cuando las condiciones Asdic eran malas y era probable que un submarino escapase del contacto, Walker adoptó una técnica llamada "el ataque móvil". Un navío mantenía una distancia de 900 metros con el objetivo, sin intentar acercarse. Al mismo tiempo dirigía a otro navío de escolta a lo largo de la marcación del submarino hasta que navegaba justo delante. El comandante del navío delantera lanzaría entonces 26 cargas por pares a intervalos de nueve segundos. El submarino, consciente sólo del silbido del Asdic distante de su rastreador a popa, se dirigía en línea recta a una alfombra descendente de alto explosivo. Si el submarino tomaba un rumbo en zig-zag evasivo, Walker asignaría tres navíos, guiados desde popa, para crear una "barrera móvil".

Asdic

Cuando los submarinos alemanes comenzaron a navegar a principios de la primera Guerra Mundial, dos cintíficos franceses, Chilowski y Langevin, comenzaron a estudiar modos de detectarlos desde navíos de superficie. Se les sumó el Bristish Board of Inventions and Research, y en 1917, el Antisubmarine Detection Investigation Committe (ASDIC) fabricón un prototipo. Todos los ulteriores desarrollos británicos del prototipo se conocieron como Asdic hasta 1948, cuando se adoptó el vocablo "Sonar" (de Sound Navigation Ranging) de la armada de los EE.UU. Los equipos Asdic instalados en las corbetas de escolta del capitán Walker se hallaban en cúpulas extendidas con forma de pera retráctiles situadas cerca de la proa. Extendida por debajo del casco al utilizarla, la cúpula contenía un oscilador de cuarzo; cuando se activaba con un transmisor, el oscilador emitía un impulso de sonido conocido como "silbido", que se devolvería como un eco por cualquier objeto sólido que encontrase en el agua dentro del alcance del Asdic. El eco sónico lo convertía el oscilador en un impulso eléctrico que podía "leerlo" el operador Asdic. El intervalo entre la transmisión y la recepción del eco le daría la distancia al objeto sumergido, y del tipo de eco, un experto podía calcular su tamaño e identidad. Cuando localizaba un objeto móvil, el operador podía determinar su velocidad y su marcación ajustando el ángulo al que la transmisión Asdic abandonaba el navío. Durante la segunda Guerra Mundial, los barcos de escolta crearían una pantalla Asdic en torno a un convoy. Cada navío dirigía sus transmisiones Asdic sobre un sector dado, extremando así la posibilidad de detectar submarinos dentro del alcance de 2275 metros del dispositivo.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Regimiento de exploradores Selous


Una década de guerra en la sabana rhodesiana convirtió a los exploradores Selous en la unidad antiguerrillera más experta del mundo, pero incluso para tan veteranos soldados la guerra les aseguraba una muerte cierta si aflojaban la vigilancia tan sólo un minuto.

Los Selous Scouts nacieron , cuando el Gobierno de Slisbury (Capital de Rhodesia), creó un fuerza que debía entrar en la selva, y en unidades pequeñas pero fogueadas y bien armadas, actuar de manera autónoma, señalar las bases y ubicaciones guerrilleras para ser atacadas por las unidades del ejercito regular; y lo que es mas importante, parecer fuerzas guerrilleras. Su primer jefe fue el Teniente Coronel Ron Reid Daly (ex -SAS). El Regimiento de Exploradores, formado en diciembre de 1973, no fue la primera unidad de este tipo, ni sus miembros descubrieron nuevos métodos antiguerrilleros, pero los Selous, en su corta historia, se convirtieron en uno de los mejores del mundo.

Su éxito era un reflejo de la calidad y la cantidad de su entrenamiento. Todas las unidades de este tipo sufren unas pruebas rigurosas, pero para muchos observadores no familiarizados con la dureza de la sabana rhodesiana parecía que los exploradores eran sometidos a pruebas caso inhumanas de resistencia y de "estómago": Era esencial que el entrenamiento básico eliminara a los débiles y seleccionara a los mejores y más aptos. Tan pronto como los voluntarios llegaban a Wafa Wafa, en el campo de entrenamiento de los Exploradores a orillas del lago Kariba, se les daba una muestra de lo que tendrían que superar. Al llegar a la base, cansados y bañados en sudor se les había ordenado correr durante los últimos 25km. No veían ni barracones, ni comida, ni tampoco ninguna bienvenida, sólo unas cuantas chozas de paja y los ennegrecidos restos de un fuego agonizante. Tampoco se les daba comida. A partir de ese momento los instructores empezaron a agotar, a matar de hambre y a hostilizar a los reclutas. También era normal que entre 40 o 50 hombres de los 70 que se presentaban a las pruebas, acababan abandonándolas en los primeros días. El curso básico eran 17 días de un puro infierno. Cada mañana desde las primeras luces hasta las 17:00 horas, los reclutas eran sometidos a un programa de adaptación que agotaba sus fuerzas y tenían muy poco tiempo para descansar hasta que su capacidad básica en el combate se fuese agudizando. El día terminaba obligándoles a desarrollar un tipo de asalto arriesgado y difícil, destinado a superar su miedo a las alturas; después, en cuanto caía la noche, comenzaba el entrenamiento nocturno. Durante los primeros cinco días no se entregaba comida alguna a los aspirantes, teniendo que vivir de lo que encontraban. El tercer día se colgaba un animal muerto, que se dejaba pudrir bajo el sol. Dos días después se troceaba, se les sacaban las tripas y se cocinaba con gusanos y todo. El mayor Red Daily explicaba el por qué: “Poca gente sabe que la carne podrida es comestible si se hierve completamente, aunque si se recalienta, uno se expone a la muerte por botulismo. Cuando los Exploradores están en misión de reconocimiento, en lo que no siempre habrá disponibles suministros, podrán subsistir con una res muerta, pero tienen que asegurarse de esto por su propia experiencia, ya que de lo contrario nunca lo comerían. Los últimos tres días de entrenamiento básico se dedicaban a una marcha de resistencia. Cada hombre tenía que llevar aparte de sus armas y unas cuantas raciones (125 gramos de carne y 250 gramos de harina de maíz). Tenían que llevar consigo un paquete con 30 kilos de piedras durante una distancia de 100km. Las piedras estaban pintadas de verde y contabilizadas, por lo que no podía descargarse ninguna de ellas durante la marcha y ser sustituidas por otras más pequeñas antes de llegar al final. Para estar doblemente seguros de su vigor, los últimos 12km se hacían a más velocidad. Este último trecho tenía que ser cubierto en dos horas y media, lo que significaba que los hombres tenían que ir forzando todo el tiempo. Los hombres que superaban las primeras fases del adiestramiento eran trasladados, después de una semana de reposo, a un campamento especial para emprender la “fase crítica”. Si los exploradores habían de ser eficaces, era evidente que deberían tener un aspecto, actuar y hablar igual que los guerrilleros de verdad. La base estaba construida y organizada como un campamento rebelde y los instructores tenían que actuar para convertir a los reclutas en auténticos guerrilleros, preparados para enfrentarse a cualquier situación de riesgo y a cualquier enemigo en la Sabana. En la “fase crítica” se les enseñaba a romper con la costumbre de afeitarse, levantarse a horas fijas, fumar y beber, y adoptar un estilo de vida como el de los guerrilleros. Se les entrenaba en todo, desde la muerte ritual de una cabra, hasta marchar por la jungla en fila. Aunque los soldados negros de los Exploradores eran los que mantenían un contacto más directo con el enemigo, los oficiales blancos se hacían pasar por negros, al menos a cierta distancia. Se pintaban de negro con un corcho quemado o con maquillaje de teatro, llevaban un gran sombrero flexible y se dejaban crecer una larga barba, para poder ocultar sus rasgos europeos más evidentes. Los aspirantes que superaban el programa de entrenamiento tenían poco tiempo para regodearse de su triunfo. Excesivo o no, su entrenamiento dio buenos frutos en el campo.

Al explorador Selous se le permitía más libertad en cuestión de indumentaria que a ninguna otra unidad similar. Oficialmente el uniforme era el mimetizado del Ejército rhodesiano, con gorro picudo de camuflaje y cogotera, el calzado era bota de cuero marrón y polainas tobilleras. Pero en la práctica, en medio de la espesura, lo "normal" era un pantalón corto caqui, y calzado especial para rastreo. Cinturón con cantimplora y poco más, aunque naturalmente este atuendo era sólo necesario en misiones de corto alcance. Como símbolo identificador oficial portaban boina color arena similar a la que usa el SAS. Estas unidades operaban en la jungla en misiones de búsqueda y destrucción del enemigo. En operaciones tan delicadas era esencial que los rebeldes no se enteraran de la presencia de los Selous, por lo que los Exploradores en camiones cubiertos o en helicóptero, de noche, bastante lejos del área sospechosa, y utilizando su dominio de la Sabana, se trasladaban a pie al lugar de las operaciones. Una vez en el sitio, se establecía un puesto de observación a una altura conveniente para tener una buena visión de todo lo que ocurriera alrededor.

Inevitablemente , debido a la extrema seguridad que rodeaba las operaciones de los exploradores, los miembros de las fuerzas regulares que ya estaban resentidos por su trato "especial" y su informal uniforme, empezaron a plantearse su utilidad. La cosa subió de tono al finalizar la década de los 70 y los exploradores fueron acusados de contrabando de armas y de caza furtiva. Durante un tiempo el regimiento capeó el temporal, pero con la renuncia de su comandante en 1979 quedó claro que el fin estaba próximo. En marzo de 1980, poco después de la toma del poder por parte de los nacionalistas africanos, los exploradores fueron disueltos y la corta carrera de la unidad tuvo un final poco glorioso. En su corta historia los Exploradores infligieron al enemigo grandes pérdidas, aunque debido al secreto que rodeaba sus operaciones pocos rhodesianos conocían su existencia. No fue hasta después de terminada la guerra cuando se publicó un informe en el que se reconocía a los Exploradores como responsables del 70% del total de rebeldes muertos, lo que demostraba su capacidad operativa. En menos de 7 años de combates por la Sabana, los Exploradores perdieron 36 hombres muertos en combate, pero habían eliminado a varios millares de guerrilleros.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Los Caballeros hospitalarios


La orden de San Juan del Hospital, fundada unos pocos años antes de la primera cruzada, sufrió una profunda transformación con la fundación del reino latino de Jerusalén. A imitación de los caballeros templarios, los hospitalarios se convirtieron en un verdadero ejército cuya finalidad era proteger a los peregrinos que se dirigían a los Santos Lugares

Los orígenes de la orden se remontan a unos pocos años antes de la llegada de los cruzados de Godofredo de Bouillon a Tierra Santa. Hacia 1080 existía ya una pequeña congregación amalfita bajo el patronazgo de la iglesia de Santa María Latina, una fundación benedictina situada al sur del Santo Sepulcro. Esta pequeña hermandad de laicos que vivían una vida religiosa dedicada a labores de asistencia a peregrinos pasó en pocos años a transformarse de una simple organización sanitaria en uno de los ejércitos más temidos por los sarracenos, una verdadera punta de lanza del reino latino.
La transformación de la primitiva orden asistencial en una orden de caballería se debió con toda seguridad al ejemplo del Temple. A un lector de nuestros días le puede parecer una contradicción el hecho de que una orden religiosa pudiera tener carácter militar. Sin embargo, en la época que nos ocupa, existía toda una casuística que justificaba el empleo de la violencia para la defensa de la fe cristiana, así como para el mantenimiento de la paz y la justicia en el mundo. Además, prácticamente toda la cristiandad occidental vivía inmersa en un clima de extremada violencia como consecuencia de la debilidad de unos estados que eran incapaces de imponer la paz. Muchos nobles combatían entre sí y se había creado una auténtica ética de la violencia como forma de vida del noble. Para colmo, en muchos casos la impronta del paganismo seguía vigente, así que no era en absoluto extraño que los propios clérigo empuñaran las armas. Este hecho producía verdadero rechazo a los cristianos orientales, tal como revela el testimonio de Ana Comnena.

Sostenimiento de la orden

Así pues, todo jugaba a favor del éxito de la idea. En efecto, al poco tiempo de reorganizarse bajo presupuestos militares, el nombramiento de Raimundo de Puy como gran maestre de la orden en 1120 y la redacción de la regla 10 años más tarde marcan un punto de inflexión en la historia de los hospitalarios. Desde ese momento, la orden del Hospital comenzó a experimentar un gran incremento de vocaciones y donaciones. El espaldarazo del papado a la idea del monje-soldado consagró definitivamente la feliz invención.
A mediados del siglo XII la militarización de la orden ya era un hecho. Esta evolución se advirtió también en la elección de grandes maestres de origen anglonormando. El primero de ellos fue Gilberto d’Assailly, antiguo comandante de Tiro. Esta situación perduró hasta los tiempos de la tercera cruzada, una época en que la orden del Hospital se encontraba bajo la dirección de Garnier de Nápoles, uno de los grandes colaboradores de Ricardo Corazón de León.
Desde el punto de vista estratégico, el sostenimiento de las órdenes militares era uno de los puntos esenciales del reino de Jerusalén. Esto era debido a que, contrariamente a la visión más habitual, la inmensa mayoría de los caballeros que hacía voto de cruzada solían regresar a su hogar una vez cumplido. De esta forma el reino quedaba prácticamente inerme. Se comprende pues, que siendo las órdenes militares los únicos ejércitos permanentes en Tierra Santa, buena parte de la seguridad del reino dependiera de ellas. Así pues, era necesario que tuviera una adecuada financiación y que estuvieran dotadas de recursos suficientes para su mantenimiento.
El problema se solucionaba a través de varias vías. Gracias al apoyo del papado, las órdenes se beneficiaban del gran número de donaciones que efectuaba la nobleza de toda la cristiandad, así como de las rentas que proporcionaban dichas donaciones. No obstante, había frecuentes roces entre las órdenes y las autoridades eclesiásticas seculares, ya que las primeras estaban exentas del pago de los diezmos y, además, eran independientes. Por otra parte, recibían una parte del botín de cada campaña en la que tomaran parte activa. Las propiedades de las órdenes no se circunscribían sólo a Tierra Santa. De este modo se realizaba una rotación de los miembros de la orden destacados en ultramar y el continente.

El reclutamiento

La mayoría de los reclutas del Hospital, como en general la mayoría de los cruzados, eran originarios de Francia e Inglaterra. Un número significativo de los hospitalarios, sin embargo, venía del imperio germánico, si bien en estas tierras la aparición de la orden de los Caballeros teutónicos les restó parte de la popularidad de que gozaban en Francia o Inglaterra a favor de la orden nacional. Para los germanos, los hospitalarios y los templarios podían parecer demasiado “franceses” –es decir, papistas- en una época en que los intereses del Imperio y los del papado chocaban con demasiada frecuencia. Aún así, alguna tierras ligadas al Imperio germano como Bohemia o Hungría, eran una buena cantera para el Hospital, si bien en Hungría puede observarse una dicotomía entre los caballeros sanjuanistas, que eran generalmente de origen francés o italiano, y los grados inferiores, de extracción nativa.
Las ciudades italianas también proporcionaron numerosos hermanos al Hospital. Lo mismo sucedió en España, país en que las circunstancias políticas del momento –no olvidemos que se estaba en plena lucha contra el invasor musulmán- provocaron una concentración de caballeros hospitalarios que se concentraron en la Reconquista. El caso de los hospitalarios de España es especial dentro del mundo occidental, aunque la estructura que adoptaron era muy semejante a la de sus hermanos de ultramar.
Durante el siglo XII y la primera mitad del XIII los hermanos hospitalarios no fueron reclutados mayoritariamente entre los miembros de la nobleza. Se había instituido entonces la costumbre de la oblación, esto es, la entrega de un niño a la custodia de la orden, que quedaba atado a ésta como novicio hasta los catorce o quince años. En este momento, después de tres años de entrenamiento, pasaba a ser considerado hermano de pleno derecho. Sin embargo, a partir de mediados del siglo XIII el ingreso se hizo más restrictivo y lo más habitual era reclutar a hermanos entre miembros de la nobleza que pudieran aportar propiedades. Es posible que el gran número de bajas de la orden, producido por su excesivo celo combativo y porque los musulmanes no solían tener piedad de los miembros de las órdenes militares después de la batalla, fuera la causa de la crisis del sistema de noviciado.
Las razones que empujaron a tantos hombres a ingresar en la orden fueron sin duda muy diversas. Una de ellas –no en vano se trataba de una hermandad religiosa- fue el fervor místico y el deseo de apartarse del mundo, pero tampoco debía ser infrecuente la búsqueda del martirio y el deseo de defender los ideales cristianos de la amenaza de los infieles. Algunos hermanos hospitalarios eran delincuentes que huían de la justicia, aunque la regla excluía el ingreso a los que hubieran cometido delitos considerados muy graves, como los homicidas o los herejes.

El hospital y el temple

La Orden de San Juan y la Orden del Templo tenían el mismo rango en la Iglesia, concediéndoles el Papa grandes privilegios, absoluta independencia de cualquier autoridad espiritual y temporal salvo la de Roma, exención de diezmos y con derecho a tener sus propias capillas, clero y cementerios. A ambas se les asignó la defensa militar de Tierra Santa y las más formidables fortalezas del país fueron ocupadas por alguna de las dos. En el campo de batalla compartían los puestos más peligrosos, tomando por turnos la vanguardia y la retaguardia a pesar de la rivalidad existente entre ellas.A diferencia de la Orden del Templo (aunque según algunos estudios si existieron en un principio para luego desaparecer), esta orden de San Juan, admitía monjas entre sus miembros. La primera casa de religiosas Hospitalarias en España se fundó en Grisén, otorgada a la Orden en 1177.

Los Hospitalarios vestían hábito y manto negros y su distintivo era una cruz blanca de cuatro brazos de igual longitud, que se ensanchaba hacia los extremos, concedida en 1248 por Inocencio IV. En 1259, Alejandro IV les autoriza a llevar en tiempos de paz el manto negro y en la guerra cotas rojas con la cruz blanca. En 1278 se establece que deberían llevar la cruz blanca sobre fondo rojo.Las ocho puntas de la cruz significaban las ocho virtudes que los caballeros debían ejemplificar en las tareas de caridad de su vida cotidiana:Goce espiritual – Vivir sin malicia – Arrepentirse de los pecados – Humillarse ante los que te injurian – Amar la justicia – Ser misericordioso – Ser sincero y puro de corazón y sufrir la persecución con abnegación. Cuando los turcos volvieron a tomar Jerusalén, la Orden de San Juan siguió defendiendo la franja de territorio a lo largo del litoral de Tierra Santa, y cuando cayeron las últimas posiciones, San Juan de Acre y El Krak, pasaron a Chipre cuyo rey les brindó hospitalidad. Aquí tomaron un carácter más militar y comenzaron su actividad marítima.En 1306 pasaron a la isla de Rodas y allí establecieron su sede teniendo al mando al Maestre Guillermo de Villaret, cambiando de nuevo el nombre esta vez por Caballeros de Rodas. Gobernada por el Gran Maestre y con embajadores ante las potencias europeas del momento, alcanzaron uno de los períodos de mayor esplendor. Con la desaparición de los Templarios a principios del siglo XIV incrementaron sus posesiones y bienes. El avance turco ataca la isla de Rodas furiosamente en varias ocasiones por ser la avanzadilla cristiana en la zona, pero sólo ante la gran victoria de Solimán el Magnífico que lanza un fuerte ataque, se ven en la obligación de capitular debido a la traición del caballero Andrés de Amaral. Es tal la pena por la pérdida de Rodas que aún hoy los religiosos de la Orden visten hábito negro en lugar de rojo en señal de luto. Después de salir de Rodas, vagaron de un lado a otro instalándose en Campania, Civitavecchia, Vitervo y Niza.En 1530, Carlos I cedió a la orden las islas de Malta, Gozo y Comino, junto con la plaza de Trípoli (que se perderá 21 años después) instituyéndose en Malta y pasando a convertirse en la Orden de Malta. La cesión se hizo a cambio de entregar al emperador, una vez al año, un halcón “el célebre halcón maltés”. Desde aquí amplían su soberanía incluso a tierras americanas, pero la ofensiva turca para eliminarlos no se hace esperar. En 1551 Trípoli cayó en poder turco después de que una formidable escuadra aniquilara a la heroica resistencia de los caballeros de San Juan. En 1565 sitiaron Malta pero ayudados por el virrey de Sicilia, D. García de Toledo y por los caballeros de la Orden de San Esteban, los turcos tuvieron que retirarse.De nuevo la traición tan presente en la historia, en 1799, permitió a Napoleón ocupar la isla y aunque fue vencido por la escuadra inglesa junto con los habitantes de Malta, la isla ya no les fue devuelta y después de otro peregrinaje, la Orden se instaló en Roma.
Una de las fortalezas más importantes que defendieron los Hospitalarios fue la de Krak de los Caballeros; la posición era inexpugnable y hasta Saladino desistió de tomarla, pero cuentan que acabó rindiéndose a una paloma. Los hechos sucedieron de la siguiente manera: el sultán de Egipto, Baybars (su nombre significa pantera) sitiaba el castillo - que era el último foco de resistencia cristiano - con un poderoso ejército y aunque la guarnición de la fortaleza era escasa, las defensas de sus muros no eran fáciles de traspasar y después de muchos asaltos y otras tantas derrotas y no queriendo renunciar a su conquista, recurrió a la astucia. Según los historiadores árabes, por medio de una paloma envió una carta con un mensaje al castillo diciéndoles que por orden del Gran Maestre de los Hospitalarios de Trípoli ordenaba la rendición pues era imposible enviarles ayuda. Los sitiados obedecieron la orden y el castillo de Krak fue ocupado por Baybars, que caballerosamente les dio un salvoconducto para que se trasladaran a Trípoli.Esta Orden llegó hasta nuestros días y su principal actividad sigue siendo la hospitalaria, con obras sociales y benéficas en los cinco continentes, y su nombre completo es Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta.

sábado, 24 de octubre de 2009

Los Caballeros templarios


En 1115 Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Omer fundaron la orden del Temple para la defensa de los peregrinos de Tierra Santa. Esta orden, una de las más poderosas de Tierra Santa, tuvo un final trágico con la ejecución de su gran maestre, Jacques de Molay.

Los caballeros de cristo:

Tres años después de que Hugo de Payens y Godofredo de Saint-Omer decidieran fundar una congregación para la defensa de los peregrinos en Tierra Santa, los primeros miembros de la comunidad prometían ante el patriarca de Jerusalén los votos monásticos de pobreza, castidad y obediencia. Los pobres caballeros de Cristo, así llamados por su humildad y austeridad, se instalaron en el solar del templo de Salomón, que el rey Balduino II les había entregado en propiedad.
En 1125, el concilio de Troyes reconoció a la orden, que en adelante contó también con el apoyo de la más importante autoridad espiritual de la época, Bernardo de Claraval, que defendió ardorosamente las excelencias de esta nueva forma de milicia. Con el apoyo del papado, del abad de Claraval y de la pujante orden del Cister, el poder de los templarios creció de forma espectacular en hombres y riquezas, extendiéndose por todos los rincones donde la cristiandad se hallaba amenazada: Jerusalén, Antioquía, Trípoli, Aragón y Portugal. Más tarde se unieron a ella los preceptorios de Aquitania, Poitou, Inglaterra, Provenza, Apulia, Hungría, Alemania, Sicilia y Grecia.

La milicia del Temple

En la cima de su poder el Temple llegó a reunir en propiedad alrededor de 9000 señoríos en el continente. Estas propiedades constituían la reserva material y humana de la orden, que pronto se convirtió en el ejército más formidable del reino de Jerusalén. De ellas procedían no sólo los caballeros que integraban la comunidad templaria, sino también grandes contingentes de soldados que servían como sargentos o auxiliares. Al lado de los monjes soldados se encontraban los caballeros seculares, esto es, los que servían por un tiempo determinado y a los que se les permitía el matrimonio. Estos caballeros seculares prometían donar al Temple la mitad de sus bienes a su muerte.
En tiempos de la segunda cruzada, poco más de un siglo después de su fundación, la orden templaria constituía junto al Hospital, la mitad de la fuerza militar del reino de Jerusalén y, a partir de 1147, acudieron a todos los llamamientos reales contra los musulmanes. Su enorme poder militar y económico quedaba reflejado en el gran número de feudos que la orden poseía en Palestina y Siria.
En el orden de batalla, los templarios formaban parte del ala derecha, la más distinguida del ejército real, mientras sus hermanos hospitalarios ocupaban el ala izquierda. Precisamente la progresiva rivalidad entre ambas órdenes fue una de las causas de la caída del reino de Jerusalén. Hubo por consiguiente, diversos intentos por parte del papado y del rey de Francia para unificar ambas órdenes en una sola, como el llevado a cabo en el concilio de Lyon de 1274, que promovió San Luis de Francia. En 1293, después de la caída de Acre, el papa Nicolás IV elevó la misma propuesta. La idea fue recogida por todos los notables de la época, muchos de los cuales eran favorables a esta decisión papal o, como alternativa, a la creación de una tercera orden que englobara al temple y al hospital.
En 1293 la orden desempeñó un valioso papel en la defensa de Acre, donde murió su gran maestre. Después de la pérdida de la ciudad, los templarios se reagruparon en Chipre, que desde hacía unos años era la retaguardia del reino de Jerusalén. Sin embargo, la orden, después de algunos intentos fallidos sobre las costas siria y egipcia, no logró adaptarse a los nuevos tiempos y acabó degenerando en una especie de banco de préstamo gracias a su impresionante red financiera internacional. Y es que, además de una formidable fuerza militar, el Temple se había convertido en una solvente entidad crediticia, la más importante del orbe cristiano. Su enorme fortuna estaba depositada en sus casas de Paris y Londres, y la rectitud de sus banqueros y la solidez de sus depósitos la habían convertido en el principal prestamista de monarcas y príncipes. Incluso el tesoro real francés se hallaba custodiado en el edificio del Temple de Paris.
Este fabuloso tesoro alimentó la codicia de Felipe el Hermoso de Francia. Como rey de su país y nieto de San Luis, Felipe estaba destinado a liderar una nueva cruzada para liberar los Santos Lugares. Esa era la excusa que necesitaba para hacerse con el control del tesoro de los templarios sin caer en sacrilegio y conseguir el apoyo de Clemente V, un papa francés residente en Avignon. Amparándose en rumores y acusaciones de dudosa fiabilidad como las vertidas por Esquiu de Floyrian, que les acusó de blasfemia, idolatría y prácticas sodomíticas, Felipe consiguió del papa Clemente el visto bueno para someter a la orden a un proceso judicial.
En 1306 el papa se reunió en Roma con Jacques de Molay, gran maestre del Temple, y de nuevo le propuso unirse con la orden de San Juan y proyectar juntas una nueva cruzada sobre el reino de la pequeña Armenia. A todas luces se trataba de un expediente para salvar a la orden de la tormenta que se avecinaba, pero Jacques de Molay se negó a aprobar la iniciativa pontificia porque la consideraba inviable. Un año después, el papa recibió los cargos acusatorios de Felipe de Francia y daba el visto bueno a la creación de una investigación sobe las actividades de la orden. Fue el principio del fin de los templarios.

La disolución de los templarios

El 15 de septiembre, el rey Felipe ordenaba el encarcelamiento de los templarios de Francia e inició contra ellos un proceso plagado de irregularidades. Trece miembros lograron escapar a la redada, y los demás fueron enviados a las mazmorras del rey. Allí fueron torturados hasta que todos ellos, excepto tres, confesaron los crímenes y fueron condenados a diversas penas, entre ellas la de prisión perpetua. Debido a una interpretación rígida de la ley, los que a pesar de la tortura seguían negando los cargos, era considerados reincidentes, y por tanto enviados a la hoguera por herejes. Cincuenta y cuatro templarios fueron entregados a las llamas el 12 de mayo de 1310. Los demás terminaron por confesar.
Sin embargo, la comisión pontifica que examinaba la causa no halló culpable a la orden. La investigación se llevó a cabo en todos los países de la cristiandad. En todas partes, salvo en Francia y algunos distritos italianos, los templarios fueron declarados inocentes: la confesión de los templarios franceses no significaba que profesaran una doctrina herética ni una regla secreta distinta a la aprobada por la Santa Sede.
Pero el papa, bajo la presión del rey de Francia, decretó la disolución de la orden. Esto implicaba una condena expresa, de forma que ni siquiera se realizó por sentencia penal sino mediante un decreto apostólico (bula del 22 de marzo de 1312). Disuelta la orden, había que decidir el futuro de sus miembros y de sus bienes, que fueros entregados a la orden del Hospital o, en el caso de Portugal y Aragón, a las órdenes de Cristo y Montesa. A los caballeros sin culpa se les concedió la posibilidad de incorporarse a otras órdenes militares, o bien a secularizarse con una pensión vitalicia a cargo de los bienes enajenados a la orden. En cuanto a aquellos que reconocieron algún tipo de culpa, se les remitió a la justicia, si bien se exhortó a los tribunales para que atemperasen el rigor de la justicia en aras de la misericordia. Pero, como sucedió en el caso de Jacques de Molay y sus companeros, no siempre fue así.

El último acto de los templarios

La causa del gran maestre Jacques de Molay y de los tres primeros dignatarios templarios, que habían confesado su culpabilidad, fue reservada al papa. Éste intentó reconciliarlos con la Iglesia y para ello ideó una ceremonia pública de penitencia que levantara las dudas que se habían planteado tras el procesamiento.
Las autoridades francesas ordenaron levantar un cadalso frente a la catedral de Notre Dame y procedieron a la lectura de la sentencia. Para sorpresa de los asistentes, el gran maestre defendió el honor de la orden y proclamó públicamente la inocencia de sus hermanos. Ese mismo día, De Molay –junto con el preceptor de Normandía, Godofredo de Charney y otros 35 caballeros- fue quemado vivo, acusado de herejía.
El valor de Jacques de Molay en el instante previo a su muerte en la hoguera impresionó profundamente al pueblo y, puesto que tanto el papa como el rey de Francia y sus cómplices fallecieron poco tiempo después, circuló la leyenda de que De Molay los había emplazado a comparecer ante el juicio de Dios.

martes, 9 de junio de 2009

Gurkhas

Como consecuencia del conflicto de las islas Malvinas, se publicó en Argentina un libro en que se narraban las experiencias personales de los jóvenes soldados de reemplazo que habían participado en ella. El libro se titulaba Los chicos de la guerra y en él se vertían graves acusaciones contra los hombres del I Batallón del 7º Regimiento de Fusileros Gurkhas del Duque de Edimburgh. Así, por ejemplo, en sus páginas podían leerse frases como “Los Gurkhas llegaron hasta nosotros como enloquecidos, totalmente drogados”, o “Un Gurkha pisó una mina y voló por los aires, pero el que seguía no se inmutó y siguió avanzando por el mismo camino

Al igual que los otros cinco batallones de Gurkhas del ejército británico, el VII Batallón de Fusileron Gurkhas del Duque de Edumburgh se creó originalmente como parte del Ejército de la India. Organizado en 1902 como el VIII de Fusileron Gurkhas, al año siguiente se le cambió esta denominación por la de II Batallón del 10º de Fusileros Gurkhas. Cuatro años más tarde se convirtió definitivamente en el 10º de Fusileros Gurkhas.
Durante la I Guerra Mundial el I Batallón permaneció en la India como unidad de depósito. El II, en cambio fue enviado a Mesopotamia, donde combatió de 1915 a 1918. Este batallón fue hecho prisionero en Kert-al- Amara pero organizado de nuevo participó luego en la toma de dicha población.
El I Batallón participó en la II Guerra Mundial luchando contra los japoneses en Birmania, jugando un papel de gran importancia en la ocupación y defensa de Meiktiea y en los combates de Imphal. La fatalidad volvió a cebarse con el II Batallón, que estuvo presente en la campaña del Norte de Africa hasta su captura por los alemanes en Tobruk en 1942. El nuevamente reconstruido II Batallón estuvo de guarnición en Palestina, Siria y Líbano. Cuando la India y Pakistán se convirtieron en naciones independientes, el regimiento pasó a formar parte del ejército británico. El 1º de enero de 1947 recibió el nombre de 7º de Fusileros Gurkhas del Duque de Edimburgh.


Unidades inglesas Gurkhas

Después de la independencia de la India y Pakistán en 1947, cuatro de los diez regimientos de Gurkhas que entonces existían, siguieron perteneciendo al ejército británico. Los restantes pasaron a formar parte del Ejército de la India. Los que permanecieron como unidades británicas constituyeron la Brigada Gurkha a partir del uno de junio de 1948. En los años siguientes la brigada fue estructurada en una unidad independiente de seis batallones de infantería, un regimiento de transporte, un batallón de zapadores y otro de transmisiones. Sin embargo aunque la brigada podía actuar aislada, en la práctica sus batallones fueron separados y estacionados bien en Gran Bretaña o en los territorios de Ultramar.



Al estallar la guerra de las Malvinas, el 7º de Fusileros Gurkhas estaba de guarnición en Church Crookham con tres batallones formando parte de la V Brigada de infantería.
Creada en 1981, esta brigada no era entonces una unidad de la OTAN, sino una fuerza de intervención inmediata a las órdenes directas del comandante en jefe de las tropas de tierra del Reino Unido.

El Kukri

Los Gurkhas están equipados y armados, en términos generales, en forma similar a las demás unidades regulares del ejército británico. La única excepción la constituye el kukri, el arma nacional del Nepal.
Este inconfundible cuchillo tiene diversos tamaños, pero todos poseen en común la hoja curva que le caracteriza. Dicha hoja empieza en el mango con una forma redonda y estrecha que luego se ensancha en forma plana hasta terminar en una afilada punta. El borde interior de la hoja es romo y muy grueso, pero el exterior se mantiene afilado como una hoja de afeitar gracias al continuo afilado. La hoja está fabricada con acero de alta calidad y como el peso del arma está en su parte posterior, el kukri es muy eficaz cuando se lanza. Originalmente era un cuchillo de múltiples usos: puede ser empleado para excavar la tierra, para hacer leña y también para ser usado como arma de combate muy eficaz. En espacios reducidos el kukri puede manejarse mejor que una balyoneta unida a un fusil y, además, las heridas que produce son más importantes. Desde los primeros días de su pertenencia al ejército británico, los Gurkhas han mostrado su aficción a llevar el kukri en el cinto junto con las demás partes del equipo reglamentario. En esta posición el kukri puede ser extraído rápidamente para ser utilizado. Aunque el kukri es un arma eficaz y que ha demostrado ser de utilidad en muchas ocasiones, su efecto psicológico en el combate ha sido enorme y en muchas ocasiones el enemigo ha preferido huir antes de hacer frente al cuchillo de los Gurkhas.

sábado, 2 de mayo de 2009

Los lazaristas: los caballeros leprosos



Las reglas de los templarios y de los hospitalarios establecían que si alguno de sus miembros enfermaba de lepra –una enfermedad muy difundida por entonces en Siria- debía abandonar la orden y unirse a los hospitalarios de San Lázaro, especializados en enfermería, que se convirtieron en la tercera gran orden militar de Ultramar.Transformada en orden militar durante la primera cruzada, y seguidora de la regla de San Agustín, la leyenda dice que los primeros maestres de la hermandad, que nunca fue muy numerosa, fueron siempre leprosos. A principios del siglo XII el leprosario de San Lázaro, en Jerusalén, pasó a depender de los hospitalarios francos. Luis VII de Francia fue un ferviente admirador de la orden, y tras su regreso a Europa estableció a doce hermanos lazaristas en su castillo de Boigny, cerca de Orleans, donde fundaron un hospital de San Lázaro que se convirtió en la casa central de la hermandad. Entre sus cofrades ilustres se encuentra el conde Raimundo III de Trípoli (1152-1187).

martes, 21 de abril de 2009

Los Merodeadores (Marauders) de Merrill


En agosto de 1943, las unidades de infantería estadounidense estacionadas en el Pacífico, el Caribe y EE.UU. recibieron un despacho en el que se pedían voluntarios experimentados en la lucha en la jungla, con los que se formaría una unidad de incursión denominada “Galahad”.

Durante las semanas siguientes se presentaron 3000 hombres y a mediados de septiembre los últimos de ellos partieron de San Francisco con destino a la India. Llegados a Bombay el 31 de octubre, siguieron dos cursos de entrenamiento intensivo sobre supervivencia en la jungla. En enero de 1944 fue bautizada 5307ª Unidad Compuesta (Provisional) y puesta a las órdenes del general de brigada Frank Merrill. La 5307ª, rápidamente apodada los Merodeadores de Merrill, consistía en tres batallones que, a su vez, estaban subdivididos en dos agrupaciones de combate: el primer Batallón tenía las agrupaciones Roja y Blanca; el segundo, las Azul y Verde; y el tercero las Caqui y Naranja. Cada agrupación tenía 16 oficiales y 456 suboficiales y soldados. Antes de su disolución el 4 de agosto de 1944, esta unidad libró cinco combates importantes y 30 menores contra los japoneses. Los Merodeadores fueron las primeras fuerzas estadounidenses enviadas a combatir al continente asiático durante la II Guerra Mundial.

Birmania

Tras la invasión japonesa de Birmania en enero de 1942 y la retirada aliada a la frontera nororiental de la India, el principal empeño de los Aliados fue la reapertura de la ruta de suministros hacia China a través del norte de Birmania. La primera contraofensiva tuvo lugar en Arakán a finales e 1942 y su fracaso amenazó con echar por tierra los planes aliados. Sin embargo, meses más tarde tuvo éxito una incursión en profundidad realizada por los Chindit del general Orde Wingate.
La actuación de los Chindit reavivó los planes Aliados y en la conferencia de Casablanca y en la Trident de Washington el alto mando preparó una estrategia detallada sobre futuras operaciones en Birmania. Wingate asistió a la conferencia de Washington y sus argumentos a favor de dar un papel más relevante a sus Chindit obtuvo el beneplácito de los generales norteamericanos. Wingate proponía que sus fuerzas penetrasen en profundidad en territorio enemigo y estableciesen varios puntos fuertes que pudiesen ser reabastecidos desde el aire. Así los Chindit podrían hostigar los convoyes, trenes y aeródromos japoneses.
Ello sugirió a los estadounidenses la creación de una fuerza propia para apoyar la campaña de los Chindit. Esta fuerza, los Merodeadores de Merrill, estaría bajo la supervisión del teniente general Joseph Stilwell (“Joe Vinagre”), encargado de las fuerzas chinas que operaban junto a las fronteras birmanas. En octubre, tropas chinas de Stilwell abrieron la ofensiva contra los japoneses al norte de Birmania y en enero de 1944 los Merodeadores llevaron a cabo su primera incursión en profundidad.

Soldado de los Merodeadores de Merrill, Birmania, 1944

Este soldado raso va bien pertrechado en comparación con muchos de su compañeros. Tras semanas en la jungla birmana, el uniforme de faena verde oliva podía estar andrajoso. Su calzado consiste en botas de cuero marrón. Tano su arma, el fusil semiautomático M1 Garand, como su casco M1 de fibra están manchados del barro de la región. El fusil M1 de 7,62 mm tenía un cargador integrado de 8 cartuchos y pesaba 4,2 kg. El correaje , la mochila y la cantimplora son las reglamentarias. En el cinturón lleva varias cartucheras, también de lona.

Ametralladora Browning M1919A4.


Utilizada durante la campaña de los Merodeadores en el norte de Birmania, su fiabilidad y elevada potencia de fuego se ganaron el aprecio de la tropa, que la empleó con efectos devastadores contra las fuerzas japonesas.

Calibre: 7,62 mm
Longitud: 104 cm
Peso: 14 kg
Alimentación: por cinta
Sistema de acción: por retroceso
Cadencia de tiro (práctica): 120 dpm
Velocidad inicial: 860 m por segundo
Alcance máximo efectivo: 1000 m

La ametralladora modelo 1919, diseñada por John Browning, era un arma robusta, fiable y de fácil transporte. A temperaturas de operación normales, la Browning podía mantener una cadencia de tiro de 60 dpm durante 30 minutos sin que el cañón se recalentase y cualquier interrupción se solucionaba con facilidad.
Bastante ligera (pesaba 20 kg incluido el trípode) y muy manejable, era un arma ideal de infantería y su versión A4, usada en la II Guerra Mundial, equipó a la mayoría de las compañías de primera línea. Cuando era utilizada en unidades de infantería, se montaba sobre el trípode M2 y sus dos sirvientes regulaban la elevación y la depresión mediante un volante situado entre las dos patas traseras del trípode.Su alimentación consistía en una cinta de tela que alojaba 150 cartuchosdel modelo M1906 de 7,62 mm. Aunque la Broening fue un arma de primera clase en su versión básica, durante la guerra padeció varias modificaciones: el pistolete original fue sustituido por una culata como la de cualquier fusil y se instaló también un bípode ajustable junto a un asa de transporte y una bocacha apagallamas. La ametralladora ligera Browning sirvió en todos los teatros de la guerra.

martes, 14 de abril de 2009

Hoplitas tespieos


Fue uno de los contingentes griegos de las Termópilas que lucharon y murieron junto a Leónidas y sus 300 espartanos, su sacrificio fue mucho mayor que el de los espartanos y a pesar de ello han sido los grandes olvidados de la historia.


Aunque las tintas heroicas se han cargado siempre sobre el heroísmo espartano, lo cierto es que junto a los 300 de Leónidas se quedaron también voluntariamente 700 tespieos al mando de Demófilo, hijo de Diádromes y en efecto su sacrificio fue mucho mayor que el de los espartanos puesto que en primer lugar no compartían la cruel ética espartana que condenaba al ostracismo y llevaba al suicidio al que hubiera mostrado incluso una apariencia de debilidad en el campo de batalla; por tanto, hubieran podido retirarse con los otros griegos y vivir para contarlo sin tener que pasar vergüenza por ello. En segundo lugar los 300 espartanos suponían una parte ínfima de la fuerza militar espartana, alrededor del 4 por ciento del total de la fuerza militar de Esparta, mientras que los 700 tespieos eran la práctica totalidad de los varones en edad militar de la pequeña polis beocia de Tespias, que quedaba así indefensa ante el inexorable ataque de Jerjes quien efectivamente la incendió al poco. Al año siguiente, las mujeres, ancianos y niños de Tespias estaban reclutando inmigrantes para convertirlos en ciudadanos de una polis que había perdido en un día casi la totalidad de su población masculina en edad militar. Desde aquí rendirles nuestro pequeño homenaje.

domingo, 5 de abril de 2009

10ª Flotilla MAS. "Torpedos humanos"


La más eficaz unidad especial de la Marina Real italiana fue la División submarina de la 10ª Flotilla MAS.



Esta renombrada unidad estaba dividida en pequeños equipos que empleaban torpedos manuales como su principal arma. El primer "torpedo humano" verdadero apareció en 1936 cuando se realizaron algunas pruebas en el puerto de La Specia con un prototipo creado por los subtenientes Tesel y Toschi. Un equipo denominado Grupo H, recibió el encargo de perfeccionar su empleo y cuando en 1940 se formó la 10ª Flotilla MAS, empezaron a realizarse las primeras operaciones con torpedos. Pero los equipos de comandos submarinos no cosecharon buenos resultados al principio. Una incursión sobre Alejandría, en agosto de 1940, terminó en un desastre cuando el submarino nodriza fue hundido por un avión enemigo. En septiembre perdió otro submarino después de que los equipos que habían atacado Gibraltar y Alejandría no encontraran nigún blanco para sus torpedos. Un intento de destruir el Berham, en Noviembre del mismo año, fracasó por el estado defectuoso de los torpedos y de los aparatos de respiración bajo el agua. Dos nuevos ataque, en mayo y julio de 1941; el segundo, efectuado contra Malta, con grandes perdidas humanas. Pero en septiembre de 1941 los hombres de la 10ª Flotilla conseguían al fin hundir el petrolero Dimby Dale en Gibraltar y algo más tarde en diciembre, dañaron los acorazados Queen Elizabeth y Valiant. La unidad de torpedos contabilizó en su haber el hundimiento de 28 embarcaciones.

El torpedo humano

A diferencia de los torpedos convencionales el torpedo "humano" fue ideado fundamentalmente como un medio para acercar una potente cargar explosiva a un blanco naval bien defendido sin que fuera detectado. Tenía forma alargada y consistía en un vehículo submarino propulsado por un motor con una tripulación de dos hombres (piloto y buceador) sentados en él a horcajadas. La sección delantera, en su totalidad, comprendía una ojiva armada de 300 kg de explosivos dotado de una espoleta de tiempo. Al llegar al objetivo el torpedo se desprendía de la hélice propulsora y era colocado contra su casco por medio de cables de acero y sujeto a él por pinzas magnéticas. Las dos hélices propulsoras eran movidas por un silencioso motor eléctrico alimentado con baterías que proporcionaban una velocidad de poco más de dos nudos en una distancia de 24 kilómetros. La profundidad máxima era de 25 metros, por debajo de la cual sus placas de metal podían hundirse por la presión del agua. Para mantener la profundidad de la navegación, el torpedo poseía dos tanques de inmersión, uno a proa y otro a popa, y un tercero operado manualmente. Pero lo normal era que se mantuviese casi a ras de la superficie del agua. La nave era gobernada mediante un sistema de mando que actuaba sobre unos timones. Los tripulantes vestían trajes de goma y llevaban respiradores de oxígeno. El torpedo contaba con instrumentos cortantes para atravesar las redes de las defensas enemigas. Una vez cumplida su misión los hombres podrían escapar en su vehículo, pero en la práctica, muy pocos pudieron evitar ser capturados.
Torpedo humano tipo SLC

Longitud: 6,7 m
Diámetro: 53,3 cm
Peso: 1200 kg
Propulsión: Motor eléctrico de 1,6 HP
Velocidad máxima: 4,5 nudos
Autonomía: 24 km a 2,3 nudos
Profundida máxima: 25 m
Cabeza explosivo: 300 kg de explosivo de gran potencia
Tripulación: Dos hombres

Ataque al puerto de Alejandría
Deslizándose entre las defensas del puerto de Alejandría, los hombres ranas italianos, montados en sus torpedos humanos, realizaron un intrépido ataque a dos acorazados de la flota de la Marina Británica en el Mediterráneo, el Queen Elizabeth y el Valiant.

El capitán del submarino italiano Sciré, el conde Julio Borguese, sabía que a los pocos minutos de abandonar su base en la isla griega de Leros el 17 de diciembre de 1941, la noticia de su partida estaba siendo transmitida al enemigo, y para la inteligencia británica sólo podía significar una cosa: un ataque a Alejandría. El Sciré transportaba tres grandes contenedores cilíndricos situados en su cubierta, conteniendo cada uno un SLC (Siluto Alenta Corsa, o torpedo silencioso que los buceadores llamaban"cerdos" -maiales-) el ataque había sido meticulosamente preparado desde el principio hasta el final. Se eligió la fecha propicia en la que la inundación del Nilo anegaba de lodo el mar varias millas fuera del delta. A las 20 horas del 18 de diciembre, Borguese situó el Sciré a 10 km del puerto de Alejandría y apremió a los seis hombres rana del grupo de ataque para que comenzaran las operaciones. Los hombres rana subieron rápidamente a sus naves y las enfilaron en dirección a Alejandría, se dirigierom lentamente hacia la entrada del puerto. Iban unidos por un cable que les mantenía separados unos pocos centímetros y sus cabezas apenas destacaban de la superficie del mar, tras varias horas de fría travesía y a punto de ser hundidos por buques de vigilancia que buscaban al Sciré y que iban lanzado cargas a intervalos regulares con la intención de eliminar cualquier buceador que estuviese en los alrededores, (a 50 m estalló uno de los artefactos que a punto estuvo de dar al traste con la operación) entraron en el puerto de Alejandría. Una vez dentro del puerto se deshicieron del cable que les tenía unidos y procedieron a la operación de ataque sobre los objetivos fijados: los acorazados Queen Elizabeth y Valiant, cada uno de ellos con 16 cañones de 15 pulgadas que constituían el orgullo de la Marina británica en el Mediterráneo y el petrolero Sagona. A las 06:00 horas del día 19 hicieron explosión los torpedos poniendo fuera de combate a los dos acorazados, además de dañar seriamente al petrolero Sagona y al destructor Jervis que estaba a su lado.

domingo, 29 de marzo de 2009

Peltasta


Infantería ligera de origen tracio, recibía este nombre por el pequeño escudo que portaban, "la pelta". Tropas auxiliares de la falange, en la que se basaba la guerra en el mundo griego, fueron adquiriendo cada vez una importancia mayor. Soldados versátiles y baratos, tuvieron gran peso en la mayor parte de las contiendas de los siglos V-VI a.C.


Los peltastas eran originariamente, hacia el siglo V a.C.; tropas bárbaras de origen tracio que combatían con sus tácticas irregulares y armas livianas: un manojo de jabalinas y un escudo, aunque en época antigua algunos tracios llevaban largas lanzas no arrojadizas.
La pelta tracia tenía una forma ovalada con un eje mayor de 60 centímetros, y estaba dotada de una gran escotadura semicircular en un lado mayor, al modo de un gran creciente lunar, aunque eran también conocidas peltas circulares. Su estructura era de mimbre trenzado cubierto con piel de cabra u oveja. No tenían reborde metálico. Por el interior no siempre se empuñaba, como la mayoría de los escudos ligeros, sino que a menudo se embrazaba para que el peltasta pudiera sujetar con la mano izquierda así liberada un puñado de cortas jabalinas. Se añadía también una larga correa de cuero para suspender el escudo a la espalda durante las marchas.
El estilo de lucha usado por los peltastas se originó en Tracia y los primeros peltastas griegos fueron reclutados en las ciudades griegas de la costa tracia. Llevaban la indumentaria tradicional de su tierra: capa adornada, botas altas y gorro frigio de piel de zorro con orejeras. No llevaban armadura. Sus armas eran las jabalinas, a menudo con un propulsor para incrementar su poder de penetración.

Era un tipo de tropa bastante versátil, mucho más barata de equipar y de mantener que los hoplitas y más fácil de entrenar que honderos o arqueros. Al principio, no formaban más que una tropa de apoyo, utilizada contra la carga de la caballería. Con el lanzamiento masivo de sus jabalinas, y después utilizando enseguida sus espadas. Con el tiempo, a partir del último tercio del siglo V a.C., se perdió el significado étnico original del término peltasta (como un tracio) para designar a un tipo de infante (tracio o griego) más ligero que el hoplita de la falange, pero más pesado que los psiloi, que no llevan ningún tipo de protección corporal o escudo. Autores antiguos como Arriano, Asclepiodoto y Eliano, especifican claramente que la infanteria ligera eran los psiloi, mientras que los peltastas eran una categoría intermedia entre éstos y los hoplitas.
La aparición de los peltastas profesionales, más baratos que los hoplitas y, a menudo, mejor entrenados que esas milicias ciudadanas, llevó a una vital modificación de su función táctica, visible ya en el S. V a.C, durante la Guerra del Peloponeso. Dado el coste reducido del equipamiento, cuerpos importantes pudieron ser constituidos. Los peltastas se convirtieron en una útil infantería de uso dual, capaz de combatir en orden cerrado, pero también de romper filas y hacerlo en guerrilla por terreno escarpado. Evidentemente, los peltastas no estarían, por lo general, en condiciones de vencer en campo abierto a las pesadas falanges, pero empleados con inteligencia podrían volver a derrotar a los temibles espartanos y así, consiguieron éxitos frente a los hoplitas más fuertemente armados, como en Lecaión: en 390 a. C., un joven general ateniense, Ifícrates, al frente de un grupo de peltastas bien entrenados y disciplinados, consiguió aniquilar una «mora» espartana (unidad de combate de 576 hombres). Este enfrentamiento se suele utilizar como ejemplo de la lucha de los peltastas, pero se suele olvidar la presencia de un contingente de hoplitas atenienses como apoyo, decisivos a la hora de provocar la desbandada espartana. Esta hazaña le aseguró a Ifícrates un puesto en la historia militar e hizo que variase radicalmente la actitud de los griegos con respecto a los peltastas, hasta el punto de que en 349 a. C., Atenas envió contra Filipo II de Macedonia un ejército compuesto únicamente de peltastas y un pequeño escuadrón de caballería.

En el relato de Diodoro Sículo, a Ifícrates se le atribuye el rearme de sus hombres con largas lanzas, quizá alrededor del 374 a. C. Esta reforma pudo haber producido un tipo de peltastas armados con un pequeño escudo, una espada, y una lanza en lugar de jabalinas. Algunas autoridades, como J.G.P. Best, declaran que estos últimos peltastas no eran auténticos peltastas en el sentido tradicional, sino hoplitas ligeramente armados que llevaban la pelta junto con largas lanzas, combinación que ha sido interpretada como un antepasado directo de la falange macedonia.
Sin embargo, aparecen lanzas en ilustraciones de peltastas antes de la época de Ifícrates y algunos peltastas pudieron haber llevado tanto lanzas como jabalinas como sustitutas de éstas.
En el siglo IV a. C., los peltastas parece que también usaron cascos y armadura de lino.
En el ejército macedonio, los cuerpos de hipaspistas juegan un papel idéntico con, sin embargo, un armamento un poco diferente. Alejandro Magno empleó peltastas procedentes de las tribus tracias del norte de Macedonia, en particular de los agrianos.
En el siglo III a. C., los peltastas fueron gradualmente reemplazados por thureophoroi. Las últimas referencias a los peltastas pueden, de hecho, referirse a su estilo de equipamiento cuando la palabra peltasta se convirtió en sinónimo de mercenario.